El Pana Sixto (3ra Parte)*

•enero 17, 2009 • 4 comentarios

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Lunes.

Algún día de Mayo, 7:15 de la mañana.

-Hijo, tenemos que hablar….

-¿Que paso mama?

-Yo entiendo que tu eres un muchacho joven y tienes tus presiones y tus necesidades, pero dejar una revista pornográfica tirada en el baño no es una conducta que yo te puedo aceptar, bastante tengo con calarme la bulla que haces en las noches, que desconsideración de verdad me tienes al borde!

Mi estomago se contrae, inhalo, exhalo y pienso… Sixto… coño de su madre!

-Ok mama, discúlpame la vaina, de verdad no se va a repetir

Pero… ¿Como asegurar que de verdad no se va a repetir?

“Lo que nunca quisiste masticar, te romperá los dientes” decía la canción de la La Leche. Ya desde hace muchos años, esa canción estaba grabada en mi cerebro como un chip de culpabilidad, de angustia, pero llega un punto en que de alguna forma, ya nada duele.

Lo había probado todo, las drogas, el diazepan, el licor, la mezcla de todas, pero nada me hacia conciliar el sueño de forma efectiva por mas de 4 horas y en el caso de poder lograrlo, despertar era peor. Así que ya mi vida simulaba demasiado aquella película de Bill Murray llamada “Groundhog day” (El Dia de la Marmota) de forma que hiciera lo que hiciera, siempre despertaba a la misma hora, antes de salir el sol, con la misma pesadez y el mismo trastorno sicótico, viendo cosas muchas veces donde no las había. No había descansado ni mente ni cuerpo en 5 años. Sin embargo, usaba ese trastorno a mi favor y ya que estaba despierto, a veces trotaba unos 5 kilómetros en la mañana, de alguna forma el sentirme corriendo me daba la sensación de dejar todo atrás y por un rato, eso me renovaba demasiado. De alguna forma en estos años, había salido adelante en medio de mi caos. Cumplir metas que ni siquiera te trazaste, llegaste a ellas por supervivencia, te dejaste llevar. Logre graduarme hace 2 años, dado que use mi aislamiento para concentrarme en las demás cosas. El hecho de no poder tener más amigos, novias, ni ninguna compañía desde aquellos días, funciono totalmente a mi favor. Así de compleja es la vida, así de compleja es la muerte.

“Maestra vida, camara’. Te da y te quita, te quita y te da.”

Paranoico, neurótico, prematuramente desgastado. Mi única compañía era el. Había logrado entrar a trabajar en una empresa de desarrollo de software, y dado que los programadores solemos ser personas poco sociales, muy productivas y a en ocasiones malhumoradas al extremo, yo simplemente era el rockstar atormentado de los diseñadores de software, el Dylan McKay del PHP pues.

2 cajas de Astor Rojo al dia, Bral, Atamel, Dol, Red Bull y Halls Mentol Lyptus Extra Fuertes para prevenir el hecho de que no hablo prácticamente con nadie en todo el día; mi lunchera de cada mañana al salir.

Sin embargo, ya hace mucho tiempo, Sixto no aparecía a “saludarme”, como yo lo llamo. El solo hace lo suyo y se va, un eterno trick or treat que siempre termina mal para mi. A pesar de todas nuestras conversaciones en el pasado, a pesar de todo, el parecía mantener el mismo rencor de siempre vivo en su espíritu, se sentía que el había vuelto una causa, en medio de su levedad, el trastornarme poco a poco. “Until you crack” como decía la canción de Union Underground que me dejo sonando en el cdplayer ese primer día. Sin embargo, yo me estaba iniciando en el juego de trastornarlo a el también. Poco a poco, yo perdí el miedo y comencé a buscar formas de confundirlo, si aplica ese término para lo que les he narrado. Las cosas materiales a las que el se había apegado, las fui desapareciendo de la casa, los discos, las revistas, todo lo fui regalando. Una noche, quiso buscar un disco de Pantera que el siempre colocaba cuando yo me dormía, solo para joderme. Lo aseguro porque cada viernes hacia lo mismo. Por un periodo de meses, Sixto se volvia demasiado predecible. Al no conseguirlo, escribió en la puerta del carro “Rata” con crema de pulir zapatos. Antes, hubiese roto todo lo que había en mi cuarto, pero ya no quedaba nada que romper, ya ni siquiera tenia ventana, la mande a tapiar para no ver el sol en la mañana.

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Jueves.

Apareció de pronto, Se sentó encima de mi Ampli de guitarra y me dijo:

-¿Que se cuenta?

-Lo mismo… Gracias por dejar la porno tirada en el baño el otro día, te quedo hermoso el detalle.

-¿Para que ves porno gafo? Cuando te acostumbras al porno, las mujeres normales te parecen insípidas, esa mierda enferma la cabeza bro. En fin… ¿que mas?

-tratando de dormir Sixto…

Me mira con su “Sonrisa Sádica #3” y me dice…

-¿Y porque no duermes? Cuando hacíamos los trabajos de la universidad te quedabas pegado hasta 2 horas mientras yo pasaba mi parte en la computadora… eso es ahora que tienes el sueño delicado….

El agarro mi guitarra y comenzó a charrasquearla como distraído, indiferente, me ponía los nervios de punta y es que créanme, no hay cosa mas escalofriante en este mundo que ver a un muerto tratando de tocar “La chispa adecuada” de Héroes con los dedos atrofiados. En algún momento me quiso conceder el beneficio de saber que estaba pensando….

-Un día vas a entender que todo esto lo hago por tu propio bien, de pana es un favor, yo te lo debo.

-¿¿¿Me lo debes….???

A lo que el replico sin dejarme terminar….

-Esto ya no se trata de ti…

Y simplemente para variar, se desapareció del cuarto mientras yo miraba hacia abajo. Casi no acostumbraba mirarlo de frente, no porque su aspecto sea como el de las películas de zombies o algo así, el se ve como siempre, solo un poco mas pálido.. pero el cuento es que simplemente… ¡coño! ¡El tipo esta muerto! ¡No es fácil!

Después de aquella conversación, no me quedo mas remedio que salir a fumarme un cigarrillo en la ventana de la cocina. Demasiada ironía para un Jueves. Encendí un cigarrillo, se fue tan rápido que no lo sentí y en un impulso prendí el siguiente, sin pensar. Cuatro de la mañana, temprano y tarde para mi al mismo tiempo. Con el segundo… di una bocanada y cuando me di cuenta mis dedos se estaban quemando.

Recuerdo ese fin de semana como si fuese hoy.

Viernes.

Mi mama entro a mi cuarto mientras duchaba para ir al trabajo y me dijo:

“Este fin de semana me voy a Valencia a casa de tu tía Ana, te pido que tengas un poco de consideración conmigo y tu padre que esta muy ocupado en el trabajo y no va a estar mucho aquí, dale una mano con las cosas de la casa por favor, un beso hijo, tengo vuelo en una hora!”.

Cuando salí a despedirme ya se había ido en un taxi. A veces quiero tener una relación normal con mis padres pero ya los acostumbre a tratarme de lejos. Me fui al trabajo, le di una ojeada a un periódico que me dejaron en el escritorio, me llamo la atención un titular en la pagina principal y al leer me entere con mucho asombro que a Samuel, el amigo que casi tuve en la universidad fue detenido por estafa bancaria, fraude a cajeros automáticos (ATM) y clonación de tarjetas de crédito, sorpresas de la vida, el parecía muy flojo para eso. Me senté a meterme de cabeza en un diseño y cuando mire la hora, eran las 8 de la noche y apenas comí unas galletas de soda y 4 nescafes. Mire alrededor y ya no quedaba nadie en la oficina así que pues, decidí irme. Esa noche intente vivir un poco pero fue definitivamente inútil, mi teléfono esta vació excepto por los números de la gente de la oficina y mis padres, así que solo me fui a casa. Es arrecho darse cuenta de lo vacía que puede estar una ciudad con tanta gente en ella. Subjetividad.

8:45pm. AL llegar, encontré la casa vacía y recordé lo que mi mama me había dicho. Casi adivinando lo que iba a pasar, me dejo un sticky en la nevera que decía “En la nevera hay comida para calentar, coman algo”. Mi papa aun no llegaba, se que tiene días trabajando en una auditoria pero no se mucho mas de eso. Somos un par de workoholics, es lo único que tenemos en común.

Después de lograr dormirme pensando en mi “lugar feliz” (disculpen por contar eso), desperté a las 2 horas con un ardor espantoso en la espalda. La sensación de terror que hacia tiempo no sentía, picadas de hormiga a media noche en todo el cuerpo. Grite desesperado, pateando cosas, maldiciendo. El reloj marcaba las 3:33am. Fui al baño para ducharme y así quitarme la sensación de… hormigueo. ¿Hasta cuando Sixto? Al caminar por el pasillo pase por la habitación de mis padres, la puerta estaba entre abierta, me pareció raro. Asome la cabeza y vi que mi papa no estaba ahí, aunque daba signos de haber llegado a casa. Camine hacia el baño y lo vi tendido en el piso de la ducha con los ojos grandes en shock temblando, el agua caliente seguía cayéndole en la cabeza. Rápidamente cerré la ducha y le pregunte que le pasaba pero no lograba decir mas que “…el pecho…” con los brazos como tensos estirados hacia abajo y los puños cerrados. Entendí rápido que la cosa era bastante grave, el no alcanzaba decirme nada y yo no sabia que hacer. Lo irreal, entonces ocurrió algo. En medio de mi desesperación miro hacia arriba como buscando pensar en algo rápidamente y veo en el espejo del baño una escritura de mano, como con un dedo encima del vapor que decía “SALE COMO LA FLEMA”. Sin pensar me deje llevar por un impulso y le dije con tono fuerte a mi papa “TOSE, TOSE CON FUERZA!” dándole golpes en el pecho, el estaba mirándome ya quedándose como sin fuerzas, apagándose y ese momento, que fueron cuando mucho segundos, para mi duro una eternidad, son demasiadas las cosas que se piensan en un momento así. El comenzó a intentarlo, logro toser una vez, luego otra, espacios de 2 o 3 segundos para sacar fuerzas y lo intentaba de nuevo, hasta que de pronto me di cuenta que estaba como recuperando el color en su rostro. Me daba aliento verlo luchar así. Lo vi normalizar un poco la respiración y me pare del suelo, busque su celular y luego entendí que no podía llamar a nadie, tenia que llevarlo. Pude cargarlo, no se aun como lo hice. Mi papa es pequeño pero “fuertecito”. Lo acosté en el asiento de atrás de su camioneta, doble un poco sus piernas hacia arriba, lo asegure con los cinturones de seguridad, le dije “tranquilo que ya vamos viejo”, prende, arranca. Puse como 3 minutos en rodar unas 12 cuadras, no frene ni una vez mientras le cantaba una canción de Animaniacs al viejo para que no se durmiera. Mi forma de cantar atormenta pero espabila, era la idea. Al llegar a la clínica gritando con mi viejo, me di cuenta que estaba en mono, descalzo y en franelilla. Suerte que tenia frió esa noche cuando me acoste, sino llegaba en boxers. Esas cosas solo son aceptables en las películas. Al cabo de unos minutos me dijeron que mi papa hacia sufrido un infarto (sorpresa) y que tuvo mucha suerte de que yo lo encontrara en ese momento. Se dice que una persona que sufre un infarto tiene menos de 15 segundos antes de perder la conciencia. Me preguntaron si yo tenia algún entrenamiento en resucitaciones y esas cosas, negué con la cabeza todavía asimilando el momento, conté que le di golpes en el pecho y que se me ocurrió hacerlo toser varias veces (Sorpresa de nuevo). Me explicaron que fue eso lo que previno que no se terminara de ir

Las respiraciones profundas llevan OXIGENO a los pulmones y los movimientos al toser comprimen el corazón y mantienen la sangre CIRCULANDO. La presión sobre el corazón también lo ayuda a recuperar su ritmo normal”.

El medico me dio una palmada en el hombro y me dijo que el iba a estar bien. Al quedarme solo en el pasillo, reaccione ante algo de lo que no me había percatado hasta ese momento. Pensaba en que por primera vez en su bastarda vida antes y después de la muerte, Sixto me había ayudado. Por fin entendí sus palabras “esto no se trata de ti…”. Tuve el impulso de soltar una carcajada pero me contuve, podría ser mal visto en la unidad de cuidados intensivos de una clínica. Recuerdo que mi papa muchas veces sermoneo a Sixto sobre sus problemas y su mala conducta, a veces se llevaba mejor con mi viejo que conmigo. Por primera vez en tanto tiempo, sentí tranquilidad. Encontrar por fin respuestas a tantas preguntas, encontrar la motivación, el porque.

Pasamos la noche allí entre miradas incomprensivas, agua de botellón y el frió parejo. Al día siguiente mi mama regreso de Valencia. Al principio fue como muy indiferente conmigo, pero luego su trato conmigo era muy diferente, como si yo fuese otra persona. Me hablaba como cuando tenia 8 años, ese tono protector de “todo va a salir bien” o “¿tienes hambre hijo?”, pero a la vez me trataba como un adulto y conversamos como no lo habíamos hecho hace un tiempo. Me contó del estrés de mi papa, de su trabajo, de tantas cosas que el simple hecho de no dormir bien no me dejaba compilar, esas historias del día a día que me sonaban tan fastidiosas en las mañanas por primera vez me interesaban. Era como volver a tener la conexión con la vida que había perdido por completo.

Mama de pidió ir a casa a dormir un poco asegurándome que cualquier cosa me lo haría saber rápido, extrañamente no tenia sueño llevando casi dos días sin dormir, pero en el taxi repentinamente sentí el cansancio de cargar sacos de cemento en la espalda, como si me hubiesen pasado un botón de malestar. Dicen que la heroína se siente así. Entre a mi habitación como buscando algo, pero el cansancio era tan fuerte que no pude pensar nada mas y me dormí casi inmediatamente.

Sábado.

Desperté al día siguiente como a las 6am sintiéndome totalmente descansado, como liberado de algo. Pensé en mi mama sola en la clínica, así que, con mucha pereza debo admitir, me levante de la cama. La sensación era tan diferente a la de mi día común, ningún sabor amargo en la boca. Camine hacia el baño, orine, me pare frente al espejo para lavarme la cara y en ese momento el tiempo se paro, mis ojos vieron algo muy extraño, un mensaje escrito en mi antebrazo derecho con un sharpie; una frase que empezó dándome un susto y termino dejándome en un estado de intriga mezclado con tranquilidad, una frase que apenas hoy entiendo:

“El agua no sabe a nada, a menos que realmente hayas tenido sed.”

En unos días dieron a mi papa de alta y con el tiempo, una buena dieta y mucha disposición, hizo su vida normal y hasta se hizo un fan del yoga. Pero Al salir de la clínica esa misma tarde del sábado, me hice tatuar el mensaje del brazo tal cual, con la misma escritura de Sixto.

Aunque… ¿en verdad cómo podría olvidarlo de cualquier forma?

Años despues, hoy en dia, mi mama sigue encontrandose hormigas en las camas o en la cocina, siempre cerca de semana santa, aunque nunca le pican. Un dia comento “Dicen que las hormigas en las casas son envidia que le tienen a uno…”, yo me sonrio y le digo “No siempre mama…”

+++

“La vida y la muerte no son dos estados distintos, sino dos aspectos del mismo estado.”

Gandhi

“Rosemary, Heaven restores you in life
Coming with me
Through the aging, the fear and the strife”

“Evil” – Interpol

El Pana Sixto (1era Parte)

•junio 20, 2008 • 2 comentarios

Aquel día volvió a pasar… como cada semana desde los últimos 2 años…

Dormido, como a las dos de la mañana en mi cuarto, me despierto con la cama repleta de hormigas… mi espalda estaba hinchada por el sorpresivo ataque y al igual que siempre, en medio del dolor me levanto, prendo la luz, miro a la cama y estaba llena de semillas de patilla, cientos de semillas de patilla frescas, COMO SI ALGUIEN LAS ACABA DE ESCUPIR, cubrían mi cama y el olor de la fruta pasada, penetrante, fétido, inundaba el espacio. Ya nada me sorprendía, una vez a la semana durante un largo periodo de tiempo me había estado pasando lo mismo. Sin embargo, en medio de las miles de preguntas que tenia en la cabeza, sabia dentro de mi cual era la respuesta al inexplicable fenómeno, porque debo aclarar, que yo no como patilla hace ya tiempo.

La cosa es que no quería tripearme una de expedientes secretos, y aunque “la verdad este allá afuera“, no me daba la gana de asumirla. Siempre sacudía la cama, me echaba la pomada para’ las picadas y me volvía a acostar haciéndome el loco, aunque la culpa rara vez me dejaba dormir en realidad, sabia que debía pagar por aquello…

Sixto… pensaba… El pana Sixto… A veces la mezcla de culpa y asombro evita que las vainas te den miedo en realidad, es curioso. Todos cargamos con algo en cierta forma, aunque no todo el mundo se levanta picado de hormigas tan seguido.

Esa noche… llegue de aquel toque y en medio del pocoton de palos ligados que me tome, la cabeza no me funcionaba muy bien. Un pana pasaba y me brindaba una cerveza con vodka, otro pana me ofrecía un sorbito de anis con tang y así… en medio de un toque de hardcore me aturdí como los machos para no pensar mas en nada.

Llegue y y las fuerzas me dieron para quitarme los zapatos, una sola media y pao! me quede dormido peo y en paz como quería. Aun así, el cassette se me rebobinaba en la mente y recordaba aquel carnaval en Falcón y el pana Sixto.

Dicen que cuando uno duerme profundo el tiempo pasa tan rápido que cierras los ojos y los vuelves a abrir en 6 o 7 horas aunque para ti fueron apenas segundos; por eso no sabría decirles cuanto tiempo dormí corrido. El asunto es que me sentí un cosquilleo en los pies y las piernas, abro los ojos presintiendo lo que viene, aunque esta vez la situación estaba condimentada de una forma distinta. Esta vez no era solo un olor a fruta lo que percibía, sino la mezcla de este con algún ron barato, a tufo de borrachito playero trancao pues. Con una mano, con el desgano del propio condenado, me quito la cobija que para variar estaba de nuevo llena de hormigas rojas pequeñitas que son las mas arrechas; me volteo boca arriba y mi sorpresa es que el pana Sixto estaba sentado en el borde la cama tal como aquella noche, en bermudas con la franelita “rockerosa” con la hoja de marihuana. Por alguna razón enfrenté la vaina sin gritar, sin alterarme, quieto como si me fueran a sacar la sangre. El pana Sixto se sonríe y pregunta:

¿Como estuvo el toque?

Yo no salgo de la impresión y lo único que se me ocurre decirle es..

Había mal sonido pero estuvo arrecho…

Luego con un tono de sarcasmo me pregunta:

Todavía preguntan por mi??

Y yo, al entender que buscaba hacerme sentir culpable le respondo:

No hay una rumba que no se hable de ti…

El se queda estático y yo de alguna forma empiezo a perder el control, tantas vainas de que hablar, tantas vainas que aclarar… nada mas pónganse a pensar que es jodido encarar un pana que anda arrecho con uno para pedirle una disculpa… échenle cabeza a lo que seria que este pana se les estuviese apareciendo después de muerto

Coño Sixto, yo se que lo de la patilla fue culpa mía, pero coño nadie te mando a mamarte la botella de Superior tu solo, coño tu no te medias, yo no bebí así por que me iba a tocar manejar pero a ti siempre se te borraba el cassette… No le parabas bolas porque yo te llevaba. Yo pensaba que eso de que la patilla no se puede comer borracho eran cuentos de viejas, por eso te dije que le dieras tranquilo, además ya te habías comido cualquier cantidad de vainas en la playa y estabas fino…. Yo no sabia… de pronto estamos en el hospital y me dicen que te moriste por una congestión… coño yo no entendía nada…

De pronto, en medio de mi explicación se para, camina por el cuarto y me dice…

Quien se quedo con mi CD de Union Underground??

Yo me quede demasiado confundido… coño le estoy dando la explicación de la vida, atragantado por dos años y el pana me pregunta por un CD como si yo no le hubiese dicho nada, me quedo callado y le quiero sacar la madre, me vuelvo a callar y solo le digo…

Allí esta, en el “case” de arriba…

Sixto lo busca, lo mete en el reproductor, busca una canción y la pone en “repeat” y en el momento que bajo la cabeza, ya agotado por tanto susto en tan poco tiempo, sin entender su actitud, Sixto se desaparece tal cual llego y me percato de la canción que dejo sonando una y otra vez…

“I say how long / How Long?? / “I say how long / How Long?? /Until you crack man…”

(“te pregunto hasta cuando?? / hasta que te quiebres hombre”)

Al final, me quede sentado en la cama hasta que los primeros rayos de sol entraron por la persiana, los cuales ese día me parecieron la cosa mas cruel y siniestra del mundo, mis ojos hinchados y mi boca seca, con aquel olor a ron superior y patilla podrida en mi cuarto, sabiendo que cargaría con esto por el resto de mis días.

El Pana Sixto (2da Parte)

•junio 20, 2008 • 2 comentarios

Esa mañana iba en camino a la universidad, para variar, tenia demasiado sueño por no haber dormido la noche anterior. Sixto se había vuelto a aparecer en mi cuarto, como siempre, cuando menos lo esperaba. Ya su actitud no era la misma de aquella primera vez que lo vi después de…

Las ultimas veces no habla, solo se aparece de pronto, se sienta en la silla de la computadora, escucha mis mp3, hojea las revistas, como si hiciera las cosas que acostumbraba hacer siempre que venia aquí cuando vivía, actuando como si yo no estuviera ahí, pasa un rato y se desaparece de pronto, como siempre dejándome el cuarto impregnado del, ya demasiado repugnante para mi, olor a ron con patilla podrida. Siempre con la misma franela de Pantera, la misma bermuda manchada de vomito seco y misma la expresión en la cara. Como tratando de ignorarme y de joderme al mismo tiempo.

No lograba entender lo que quería conseguir con lo que hacia, era como indiferente, como si hubiese decidido pasarse su tiempo haciendo esto, sin mayor alboroto, sin consultar. Lo cierto es que lograba lo que quería, porque no lograba acostumbrarme y al contrario de lo que podría pensarse, cada vez era mas fuerte para mi.

En fin, esa mañana me baje del carro de mi papa, me despedí y entre a la universidad. Tenia clase de lógica, mi materia preferida para dormir. Esta vez, el profesor, que por cierto era bizco, estaba mas pendiente que otros días de la clase o de mi en particular, no lo se bien, y aun cuando estaba sentado de ultimo en el salón el se daba cuenta de que yo no tenia la mas mínima intención de hacer nada. El tiene el don de mirar a alguien sin que uno lo sepa, a veces, en un examen, crees que esta mirando para afuera y te tiene medido, el tipo es infalible. Abrí el cuaderno para disimular y al buscar una pagina en blanco para escribir cualquier disparate en ella, veo que dice

“HERE I AM, MY ANGER AND ME…” con letras muy grandes,

…me quede petrificado… era su letra, esa letra de mano zurda por la que tanto lo jodia…

Arranque la pagina, ya se me estaba notando el sudor en la frente y mi cara estaba tan pálida que resaltaba, aun cuando eran las siete de la mañana y siempre estoy así a esa hora. Mi sorpresa al arrugar la hoja del cuaderno en mi mano es que la siguiente decía lo mismo, y al agarrar el cuaderno y ojearlo hasta el final…

todas las paginas del cuaderno decían lo mismo…

Me paro del pupitre bruscamente y el profesor me advierte “Si sale no vuelve a entrar bachiller” y yo le digo “Profesor me siento mal” y salgo al pasillo. ¿Que esta pasando? Lleva meses visitándome por las noches y yo estaba como tratando de darle el espacio para que se sintiera como en casa, se suponía que era eso lo que quería. De pronto me sale con esto y no lo entiendo. Tire el cuaderno en una papelera de la arrechera. Total, no había gran cosa, apenas la primera clase.

Voy al cafetín y me consigo a Marco, un pana al que había conocido hacia poco en un toque en la universidad, la gente lo llama “Samuel”, aun no se porque. El carajo se me acerca y al verme la cara se sienta sin pedir permiso. “¿Loco que tienes? ¿Te dio diarrea o que?? Estas blanco…” me dice, yo le respondo “nada man, vainas de palos…“. El pana cree que es por alguna tercia y me dice “Hombre, hay que beber!!” con acento de punketo español. Es bien sabido que “samuel” es un jodedor y un vago consagrado, pero es muy pana y era justo lo que me hacia falta, así que me anote.

En la taguara, entre una “negra” y otra se nos paso el día bebiendo sin parar, Samuel tenia una “línea de crédito” porque el papá era “banquero” en el mundo hípico. Hablamos de música, de las mujeres de la universidad, de los profesores, de cualquier cosa que se les pueda ocurrir. Lo raro de ese día es que estar borracho para mi era estar cuerdo, no sentía las piernas y cargaba la cabeza tan despejada que parecía que me habían hecho una lobotomía o algo así. Igual, por momentos tenía la sombra de lo que podía esperarme esa noche.

Llegue a mi casa muy tarde, apenas me daba cuenta de que había salido desde la mañana y no había comido nada. Los viejos me dejaron un papel en la puerta diciendo “TENEMOS QUE HABLAR“, ya me imaginaba de que se trataba la conversación. “Mañana Será otro día“, pensé. Una buena PEA no tiene precio, es la única forma de dormir. No se como no desperté a todo el mundo en casa, andaba tan mal que abría las puertas de todos los cuartos y no los conocía, si no es por el afiche de Amy Weber que tengo en la pared no conozco ni el mío. Me acosté con ropa y demás.

Mi sorpresa es que despierto al día siguiente tal cual me había dormido, un solo tramo, sin interrupciones. Era extraño que Sixto no se me hubiese aparecido después del jueguito del cuaderno, además, el espera mis peas para dar mas función de lo normal. Recuerdo que la noche del cumpleaños de mi hermana, después de que todo el mundo se había acostado, se sentó en la computadora, se metió en el Kazaa, se bajo el video de “Come to Daddy” de Aphex Twin y lo puso como mil veces, cada vez que cerraba los ojos le subía mas volumen para joder, mi madre se paro y partió las cornetas de la maquina de la arrechera y claro, no le pude explicar.

Por el camino a la universidad, me calo el “sermón de la mala conducta” de mi papa, ya parecía un muñequito de pecera subiendo y bajando la cabeza, pero en cierta forma, la paz que cargaba esa mañana era demasiada. No me entraban balas, una noche sin las sorpresitas de Sixto. Al llegar, lo primero que hago es buscar a “samuel” para intercambiar anécdotas de borrachos. Cuando al fin lo encuentro estaba en un pasillo y tenia una mano vendada, al saludarlo me pone una cara de arrechera que no les puedo explicar y me dice:


Loco te pasaste con lo de anoche, mira esta vaina (mostrándome el vendaje) y me cagaste tres libros que tenia que entregar en la biblioteca hoy y me los van a cobrar

Y yo le respondo

Que te hice yo pues?
– Esta mañana le metí la mano al bolso y estaba lleno de hormigas… me cagaste todo lo que cargaba en el morral y ahora los cuadernos me huelen a miche… no se como hiciste pero te pasaste loco, muy malos palos man, muy malos palos…
– Que? No ya va…
– Te voy a agradecer… arranca… porque lo que me provoca es reventarte aquí mismo pero me van a botar de la universidad

Una vez que asimile, solo me quedo decirle

Brother te juro que yo no fui, pero tranquilo, piensa lo que quieras.

El se va caminando y de lejos me dice “‘Tas frito chamo, ‘tas quemao, con razón nadie te trata” poniéndose el dedo en la sien. No se explicar como me sentía en ese momento, era una mezcla de rabia con impotencia que me estaba volviendo loco. La misma de siempre. De nuevo, tenía clases de lógica así que entre al salón, me senté, y el desgraciado profesor entra con la misma actitud del día anterior. Abro otro cuaderno que ni siquiera era de lógica para disimular y…

…vuelvo a ver la letra de Sixto, grande, con trazos de marcador muy afincados que casi rompían las hojas…

“LO QUE NUNCA QUISISTE MASTICAR, TE ROMPERA LOS DIENTES”

Escrito en cada pagina.